¡La primavera nos altera!

Comienza la primavera. Con ella todo se llenará de color, los días serán más largos y el frío irá desapareciendo poco a poco. A cambio recibiremos nuevos alimentos, llenos de vitaminas y minerales que nos ayudarán en este cambio estacional. 

El tomate: comienza a aparecer en primavera y nos acompañará hasta el final del verano. El tomate es rico en licopeno, un carotenoide responsable de la coloración rojiza. Este compuesto es un potente antioxidante.  Numerosos estudios han demostrado sus efectos preventivos sobre varios tipos de cáncer, pero sobretodo el de próstata.

Albaricoque, zanahoria, pimientos, tomates…son ricos en carotenoides que protegerán tu piel de los efectos nocivos derivados de la exposición solar.

Alimentos ricos en vitamina C como la naranja, el limón, el pimiento  o las fresas protegen nuestro sistema inmune frente a los cambios de estación. Además protegen nuestra piel y tienen efectos antisépticos, antioxidantes y  antiinflamatorios

Las espinacas son una importante fuente de hierro vegetal. Consúmela con un alimento rico en vitamina C para aprovechar su contenido. El hierro protege tu sistema inmune y previene el cansancio.

El ajo protege nuestro sistema inmune frente a los catarros propios de la época. Con la llegada del calor y los cambios de temperatura es habitual pasar por más catarros que durante el invierno. Incluye ajo en tus preparaciones crudas, como el gazpacho, salmorejo…. Comienza la época de las sopas frías!

El aguacate es rico en omega 3. Que no te asuste su contenido calórico se debe a su riqueza en grasas saludables. Las grases del aguacate te ayudan a controlar tu peso y mejoran el metabolismo lipídico. El omega 3 tiene efectos beneficiosos sobre nuestro sistema nervioso. De hecho, numerosos estudios han demostrado su carácter preventivo frente a procesos depresivos, estrés e incluso ciertas enfermedades neurodegenerativas como el  Alzheimer.

 

¿Astenia primaveral?

Los cambios estacionales siempre producen en nuestro organismo una pequeña alteración. Lo podemos llamar astenia primaveral o como nos de la realísima gana, pero lo que es muy cierto es que nuestro organismo se ve obligado a adaptarse a los cambios de luz-oscuridad. Estos cambios ambientales provocaran en nuestro organismo mayor actividad metabólica, aumento del ritmo cardíaco durante más horas,….ya que debe mantenernos despiertos durante las horas de luz. Este cambio puede suponer que al principio de esta estación nos sintamos más cansados, ya que nuestro cuerpo tiene que hacer un gran esfuerzo para adaptarse.

Este proceso durará unas semanas, hasta que nuestro cuerpo se adapte a la nueva rutina pero a través de la alimentación podemos conseguir que ese cambio sea más suave. Por ello te recomendamos que incluyas en tu dieta alimentos como el pollo, las almendras, aguacate, salmón, garbanzos, ya que ayudarán a tu sistema nervioso a retomar el equilibrio. Estos alimentos nos aportan sustancias que participan en la regulación de los ciclos sueño-vigilia así que no solo son interesantes al principio de la primavera, sino durante todo el año. Intenta integrarlos en tu dieta diaria.

Reduce el consumo calórico por las noches aumentando la ingesta de frutas y verduras de temporada, mantén una hidratación adecuada, cumple una rutina de sueño y práctica algún deporte. De esta manera aceleraras el proceso de adaptación y solo serás capaz de ver los beneficios de tener mas horas de sol.

Esta primavera mantén una dieta saludable, una hidratación adecuada, cumple una rutina de sueño y práctica algún deporte.

Ah, y no olvides aprovechar esta temporada para ponerte al sol. El déficit de vitamina D está en aumento en la población española y el mejor tratamiento es la exposición solar. Durante la primavera será suficiente una exposición de 10 minutos al día en manos y rostro para cubrir las necesidades de vitamina D.

Frutas y verduras de temporada

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